Enredarse
El que nace lechón, muere cochino
Juro que mi intención era escribir un artículo para la newsletter esta que es Substack, pero de repente me vi enredada en mis pensamientos y, cuando tenía la mitad escrito, me di cuenta de que estaba preparando una Mota Negra. Ya sabéis, la columna semanal que tengo en Huelva Información.
Creo que es de las cosas que más ilusión me han hecho en este último año: tener una columna propia. No sólo porque todos los escritores a los que admiro tienen una, sino también porque es una forma de obligarme a escribir cada semana. Me encanta hacerlo, pero mi cerebro funciona así: necesito una fecha límite, necesito una urgencia para empezar a funcionar.
Esta semana he parafraseado a Machado y ni tan siquiera sé por qué. Simplemente surgió así. A veces me dejo llevar por las palabras y me llevan a sitios donde no imaginaba que estaría. Es maravilloso y da cierto vértigo, porque la sensación es de que te arrastran a un precipicio y te van a dejar caer en los abismos de la locura.
El viernes volveremos a la radio. El Rocío nos ha escatimado un par de secciones pero eh, todo sea por Ella. Lo que Ella quiera. Mejor así, me ha dado tiempo a leer más y a estar más al tanto de qué se cuece en el mundo, así que tengo más cosas que contaros. Ya sabéis, los viernes entre las 12:30 y la 13:00 en Canal Sur Mediodía Huelva.
Y así, con la tontería, ya ha pasado prácticamente otro curso más. Hace un parpadeo estábamos en septiembre y estaba lidiando con todas las obligaciones del nuevo año escolar. De repente, estamos a finales de mayo y lo que no ha dado tiempo ya ha quedado sin hacer. Supongo que eso es la vida, al fin y al cabo. ¿Y la novela? ¡Ah, la novela! He elevado la procrastinación activa a un nuevo nivel y he montado -junto con Alma Alanís- la segunda edición del Festival Atlántica. También me he hecho un traje de gitana. Yo sola, desde cero, sin saber coser. Pero la novela… Bueno, ya si eso en otro momento. Tengo miedo de imaginar cuál será la siguiente ocurrencia en lugar de sentarme a escribir. Lo mismo me compro un terreno y construyo una casa con latas de Coca-cola, yo qué sé. O tal vez termine la novela. Es todo un misterio.
Mientras tanto, los días siguen pasando y el cuerpo aún no se ha acostumbrado a este calor sofocante que ha llegado de repente y nos ha derretido las meninges. Qué puedo decir, me encanta esta época del año.



